domingo, 3 de abril de 2011

Envejecimiento


Todos los seres vivos ven mermado el funcionamiento de su metabolismo con el paso del tiempo, tanto los animales como las plantas disminuyen la velocidad de reproducción celular y los tejidos resultantes no tienen el vigor de los formados anteriormente.

En los árboles esto tiene como resultado: 

  • la formación de madera de menor densidad, 
  • la menor capacidad de compartimentación y reacción, y
  • la incapacidad de mantener el volumen alcanzado.
Ya dijimos que durante la madurez comienza la senescencia de la falda de la copa, pero ha de alcanzar la cima de la misma para considerar al árbol plenamente senescente, esto es, en un estadio 9.
La forma de brotación característica de esta edad es la epitonía, cuando pasan a desarrollarse las yemas situadas en la parte superior de la rama, que luego adquieren un crecimiento plagiotropo e incluso ortotropo. Esto quiere decir que los brotes se curvan hacia afuera e incluso hacia abajo (péndula) para alojar más brotación epítona.

¿Por qué vemos tantos signos de vejez en árboles urbanos que no tienen más de 50 años?
Como a las personas, el entorno hostil y el trabajo en exceso envejece a los árboles.
La ciudad es un entorno hostil para el árbol.

Los agrupados en parques cuentan con la sombra mutua y un suelo permeable y continuo, que les permite extender la capa absorbente de raíces como mínimo en todo su perímetro de copa, e incluso disfrutar de riegos estivales menos espaciados, además raramente son podados ya que no estorban a casas, vehículos o infraestructuras.

Sin embargo, el árbol viario lleva una existencia penosa en una acera donde el suelo es pura arcilla de los echadizos de obra y aparte de 1 metro cuadrado de alcorque, carece de zona de aireado e iluviación de la raíz, es podado severamente cada 3 años en toda rama que se acerque a una fachada o semáforo y continuamente refaldado para evitar intromisiones con vehículos o viandantes, recibe 1 o 2 riegos en la parte más aguda del verano y... servido?, NO, se me olvidaban las obras de las variadas acometidas de servicio públicas y privadas que  no dudan en cortar cualquier raíz que se presente por el bien del trazado de la acometida y el calor refractario de los edificios que comprobamos cuando entramos en un parque en verano.
Lo maravilloso es que sobrevivan.

Resultado de todo esto, el árbol realiza mucho más trabajo del necesario para poder sobrevivir, ya que recordemos que no hay manera de convencer al árbol de que NO crezca, y va a querer recuperar un óptimo vegetativo a toda costa, esto es, alcanzar su volumen natural. La energía acumulada en los tejidos se va con la poda y se abren continuas vías de infección que han de ser compartimentadas. La brotación primaveral es excesiva ya que se han anulado las zonas de crecimiento secuencial y se da en forma de emergencia.

Todo este desgaste hace que el árbol pierda vitalidad mucho antes de su límite biológico.

Obviamente, uno de los mayores problemas es la falta de aireado radicular. Esto sería posible solucionarlo introduciendo masivamente pavimentos porosos en toda calle arbolada, por lo menos en los 5 metros a cada lado de la alineación.

Por tanto proponemos este modelo de 
Poda de Reformación:

  1. Escamonda de ramas secas.
  2. Acortamiento de ejes plagiotropos (horizontales) mediante reducción sobre un tirasavias epítono de suficiente diámetro.
  3. Acortamiento de ejes ortotropos (verticales) hasta una zona donde haya vitalidad patente sin superar los 5 cm. de diámetro de corte.

Hay que aclarar aquí que el método de reformación es el que se ha de usar en las partes bajas de la copa que, en árboles maduros, ya presenten epitonía.